Con la inercia no se come

La inflación pone en jaque la estrategia oficial que contaba con una leve recuperación del poder adquisitivo del salario. A partir de la publicación del informe semanal de precios que elabora el Centro de Estudios Scalabrini Ortiz, dialogamos con Nicolás Pertierra, investigador y economista.

Los números muestran que se cayó el esquema que pretendía alcanzar Martín Guzmán. La intención de economía era que los salarios se ubicaran levemente por encima de la inflación. Estamos hablando de 2 puntos porcentuales para apenas recuperar poder adquisitivo muy en el margen, para apenas mejorar la demanda. Repito: muy en el margen. Eso que era poco ya, es lo que ya no va. En lo que va del año, todos estos meses, los salarios van a quedar por atrás de la inflación. Recién en septiembre, octubre, cuando se activen las cláusulas gatillo, se pueden empatar los niveles. De hecho hasta el consejo del salario fijó cláusula de revisión”.

En el mismo sentido que se pronuncia Pertierra con la imagen de no contar con lo que ya era poco, un referente de la mesa de enlace, que participó de la reunión del Consejo del Salario Mínimo Vital y Móvil donde se fijó el aumento en siete “minicuotas Ribeiro” (definición de la Doctora en Ciencias Sociales y referente sindical Florencia Greco) efectivas en febrero del año que viene, niega que se haya acordado una clausula de revisión. “Los sindicatos querían clausula gatillo en septiembre, mientras los empleadores solo aceptamos sentarnos en la mesa” .

Cuenta además que la reunión distó mucho de haber sido amena. “Demoró mucho en empezar, porque había una mesa chica paralela donde se estaba armando todo”.

En esa discusión estaba Jaime Campos, presidente de AEA, asociación que agrupa los dueños de todo: Techint, Arcor, Clarín y La Nación.

Como sea, el aumento del 35% sobre el salario mínimo, que a su vez cumple la función de referencia para ingresos mínimos de todo tipo, se va a percibir después de las elecciones. “Te sirve solo para no empezar el año que viene tan atrás. Pero no mucho más” agrega Pertierra. “Volviendo al fenómeno inflacionario en algunos rubros en particular, hay sectores que tienen que dar una respuesta al interior del gobierno. Ejemplo de esto es el sector textil”.

La ropa aumentó casi el doble que el resto de los precios en lo que va del año. El incremento de marzo fue del 10,8% y acumula 71,5% en los últimos 12 meses, según los datos del Indec. Sin embargo el empresario textil por excelencia, Teddy Karagozian, tiene su respuesta.

“En marzo impacta fuerte el cambio de temporada. Y en general, los precios de los alquileres y los gastos fijos”. Karagozian continúa explicando el aumento de precios como consecuencia de las políticas de gobierno, en este caso el decreto que prohíbe los despidos. “Si una empresa no puede despedir, y su volumen bajó, el precio debe permitir pagar todos los costos que suben. Empleados que no trabajan por cuestiones sanitarias cuyos salarios se pagan indefectiblemente, y los que vienen a trabajar que son mas caros por unidad vendida”.

El investigador Nicolas Pertierra agrega: “Algunos dicen que el Central les retacea los dólares para importaciones de insumos. Pero el 98% cuenta con licencias no automáticas. El problema es la especulación de los importadores. Lo mismo hacía la alimentación, que producía al 30 o 40 por ciento, para generar desabastecimiento”.

Según Pertierra, hacia adelante no hay factores para estimar una aceleración de la inflación “Nafta quedó saldado con las sucesivas subas”.

Respecto a tarifas de energía, es el dato que falta certidumbre. Guzmán insiste con la idea de dar previsibilidad cuando al cierre de esta edición, desde el Ministerio que él mismo encabeza se dio a conocer la renuncia de Federico Basualdo, subsecretario de energía de la nación, que minutos después fue desmentida.

Las tensiones sobre el cuadro tarifario de la luz y el gas se explican por la necesidad de mostrarle al FMI una cuenta fiscal con mucho menos peso de los subsidios. Sin subsidios los aumentos que solicitan las energéticas son impagables. Y estatizar: cancelado sin siquiera analizarlo. Un aumento del 9 por ciento por decreto, tarde y a destiempo requiere subsidios, impacta en el bolsillo y no contenta a los empresarios.

Si hasta último momento no queda claro cuanto aumenta la luz, la gente se manda a remarcar por las dudas. Y tiene razón. Mucha falta de prolijidad”. Mas allá del panorama Pertierra insiste en que la inflación debería apuntar a moderarse. “Ya hubo baja en el ritmo la última semana del mes, respecto a las anteriores. Aunque hay que decir que en enero y en febrero pasó lo mismo, un descenso semanal, y luego volvió a calentarse” .