El peronismo histórico y las nuevas mayorías

 

Por David Acuña *

Todo discurso político tiene una carga de significado situado de acuerdo al emisor, el receptor y al contexto social de época. Son los momentos de tránsito electoral donde nuestros oídos están más receptivos (o saturados) con ciertas palabras o conceptos que hacen a la contienda entre candidatos y posicionamientos políticos. En estas líneas queremos reflexionar sobre alguno de ellos.

Pueblo

Como categoría, es una de las palabras más usadas en el lenguaje político desde los propios albores de nuestra nación. En los bandos revolucionarios, en las actas constituyentes, en las referencias de los pactos entre provincias, en la prensa y hasta en las proclamas reaccionarias golpistas, se menciona al “pueblo” como fuente de legitimación del poder asumido por una fracción de la sociedad que se presenta ante el resto como detentadora del interés general.

Es recién con la irrupción de la clase obrera en las luchas sociales de principios de siglo XX, y sobre todo a partir del 17 de octubre de 1945, que la palabra pueblo pasó a ser referenciada con la lucha por la redención social y la soberanía. La dialéctica que se establece entre Juan Perón desde el balcón de la Casa de Gobierno y el movimiento obrero colmando la Plaza de Mayo va a resignificar la categoría pueblo para siempre en nuestra historia, asociando a la misma con la lucha política de “los de abajo”. Es por eso que Evita se permitió decir: “yo saldré con los descamisados de la patria, para no dejar en pie ningún ladrillo que no sea peronista. Porque nosotros no nos vamos a dejar aplastar jamás por la bota oligárquica y traidora de los vendepatrias que han explotado a la clase trabajadora, porque nosotros no nos vamos a dejar explotar jamás por los que, vendidos por cuatro monedas, sirven a sus amos de las metrópolis extranjeras… No hay grandeza de la Patria a base del dolor del pueblo”. Es con el proceso de lucha colectivo que la experiencia de sufrimiento se vuelve identidad política y que las masas sociales se vuelven pueblo organizado consciente de sí.

Democracia

Paradójicamente, las élites van a derrocar a Juan Perón mediante un golpe de Estado en aras de la “democracia”. Y así, como bajo el rótulo de Unión Democrática enfrentaron al laborismo en 1945, vuelven a la carga presentándose como “libertadoras” bombardeando, fusilando, proscribiendo, encarcelando y derogando la más avanzada de las constituciones sociales de ese entonces en América Latina (Constitución de 1949). Aunque parezca un chiste de mal gusto, las categorías de Libertad y Democracia se divorciaron de la de Pueblo por medio de un golpe de Estado (Koenig 2019).

A partir de entonces, la palabra democracia empieza a estar devaluada en la escena política argentina, tanto para las fuerzas de la reacción como para los sectores populares. Y esto es así, porque en la estructura material y política de un país dependiente como el nuestro la contradicción social fundamental no es sobre el tipo de régimen que ordena su formación social, sino la que se da entre los sectores dominantes y el pueblo, por un lado, y entre la Patria y quien la agrede, por otro.

La Patria es el otro

Sin lugar a dudas, los tres gobiernos kirchneristas significaron el proceso de mejor distribución del ingreso y recuperación de derechos desde la restauración democrática de 1983. Aun así, la apelación a algunos tópicos discursivos del peronismo en clave setentista y la politización social masiva de esos años no fue acompañada de una orgánica política que volviera a encuadrar al conjunto del pueblo en una épica de liberación.

Por el contrario, la falta de capacidad autocrítica, tanto del ejercicio de gobierno como de las estructuras militantes construidas por éste, constituyeron una lógica más de tipo “tropa de maniobras y mediación” que una instancia dialéctica entre Líder y Pueblo. De esta forma, la crisis de representación abierta en el 2001 no logró sanearse del todo y la tan mentada “profundización” no se corporizó en políticas de cambio estructurales, reales, como en el peronismo originario. Al mismo tiempo, se achicaba la base social de sustentación, perdiendo de este modo votos y apoyos, que fugaron por derecha. Se sostenía “La patria es el otro” como consigna, pero el otro no votaba al peronismo.

No pasa nada… hasta que pasa

¿Cómo se llegó de aquel 54% de votos de Cristina a salir detrás de un tipo como es Milei? ¿Cómo se pasó de corear en actos “no pasa nada si todos los traidores se van con Massa” a la sentencia de Kicillof de “es un orgullo compartir boleta con vos, Sergio”?

John William Cooke sostenía que “como los burgueses se mueven en la superficie de las cosas, ven las cosas, pero no las relaciones entre las cosas”. De esta manera, si uno enfoca la mirada en los armados electorales como tácticas de contienda podrá justificar absolutamente todo en ellos sin comprender o intervenir jamás en el proceso que les dio origen. Los resultados electorales, de esta forma, son percibidos para el pensamiento burgués como azarosos o producto del capricho de las masas.

Lejos de eso, volviendo a hacer mención que la experiencia es previa a la identidad y a la toma de conciencia, creo que los resultados en las PASO tuvieron mucho que ver con un hartazgo sobre las fuerzas políticas que durante ocho años provocaron la actual crisis social o no supieron dar respuesta a la misma. En ambos casos, ante las inescrupulosas políticas de entrega de JxC y el incumplimiento de las promesas del FdT, las masas sociales se volcaron por el voto castigo y reaccionario en Milei. A fin de cuentas, el programa económico que en su momento llevó adelante Macri y que profundizó Alberto no se diferencian mucho, en lo sustancial, del modelo que promete Milei al seguir garantizando la concentración económica, el extractivismo exportador, la valorización financiera y la cogobernabilidad con el FMI.

Nuevas Mayorías

Quiero que nos animemos a convocar a la construcción de una nueva mayoría… empieza a discutirse qué país vamos a construir los próximos años”, expresó Sergio Massa apenas se conocieron los resultados electorales. ¿A quién le habla y convoca? ¿Cómo piensa construir mayorías? Y, sobre todo, ¿qué país está invitando a construir?

Massa empezó a ensayar respuestas a estos interrogantes en las 24 horas posteriores a los resultados, aplicando una depreciación monetaria del 22% que disparó los precios y pulverizó los ingresos populares. Aun así, como casi justificando la medida, los candidatos de Unión por la Patria no se han cansado de repetir que con Milei o Bullrich la cosa de seguro sería peor. Y mientras todo eso sucede, el gobierno del Estado le sigue garantizando a los bancos embolsar millones de pesos por intereses de Leliq y Pases Pasivos.

Es imposible que, con las mismas viejas recetas liberales que favorecieron a las minorías oligárquicas, se pretenda construir nuevas mayorías. Y para colmo de males, en el sumun de lo canalla, se transforma a los militantes peronistas en justificadores seriales de un neomenemismo.

Por último, para ir cerrando este intento reflexivo sobre palabras y conceptos políticos que rodean al peronismo actual, diremos que el mismo, en tanto fenómeno histórico, fue la más alta toma de conciencia del pueblo argentino en su lucha por la liberación nacional y social. Ahora bien, quizás sea hora de asumir, de una vez por todas, que el peronismo como tal y en cuanto expresión orgánica de un proceso de liberación, fue derrotado entre 1976 y 1989. Y que, en todo caso, el período kirchnerista fue un intento fugaz por restablecer algunas de las condiciones que le dieron origen. Pero un intento insuficiente.

El peronismo, en todo caso, volverá a florecer como raíz, pero ya no más como programa, si la militancia remplaza a una dirigencia extraviada y asume que la causa nacional no puede ser tomada por quienes necesitan la estabilidad institucional para sustituir a sus adversarios en la vinculación con los Estados Unidos-FMI, pues el modelo exportador extractivo no puede dar respuesta, al mismo tiempo, a la clase dominante y a los sectores populares. Si no se resuelve esta cuestión, no hay pueblo posible ni democracia viable.

 

* Trabajador estatal, militante del Encuentro Patriótico. Miembro del medio cooperativo InfoNativa.